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Revista Convicciones

Convicciones N° 05 - Hace 50 años

Hace 50 años, cuando conocí Misiones, esta Provincia ostentaba el raro privilegio que la población rural era mucho mayor que la población urbana.- Esta bendición la compartía con alguno que otro país sudamericano, como Colombia.- Las causales estaban dadas por la gran subdivisión de la tierra agrícola, cuya unidad económica productiva era de 25 Hectáreas, y por el Régimen de los cultivos agrarios.- En cada chacra de 25 Has., vivía el colono y su familia, conjuntamente con uno o dos peones, y sus respectivas familias.- En los alrededores de los secaderos, grandes o chicos, se ubicaba un semi poblado, constituido por las viviendas de los obreros de los secaderos.- Además existían las famosas cuadrillas de cosecheros, que residían también en las chacras, y que en invierno se dedicaban a la cosecha de la yerba, y en verano a la cosecha del té.- Con respecto a esta último cultivo han perdido relevancia debido al progreso y la mecanización agrícola.- La Provincia contaba con escasos 250.000 habitantes contra el millón actual.- Las ciudades eran pequeñas, y en ninguna de ellas había ni siquiera un atisbo de “villa miseria”.-

La Provincia toda era una expectativa de futuro. Mayor aún que la realidad actual, en aquella época, era la expectativa por el futuro promisorio de la Provincia.- La esperanza y los sueños a futuro, eran el denominador común de todos los misioneros.- La vida en las chacras no era regalada. El agua, que abunda en la Provincia no estaba canalizada, ni había servicios domiciliarios.- Los sanitarios se limitaban a un retrete o excusado, que ubicaban lo más lejos posible de la vivienda, para escapar a los malos olores.- Los techos de las viviendas rurales, generalmente, eran de tablitas, o de pajas y hojas de pindó hábilmente colocadas.- Pero todas esas privaciones no se consideraban miseria.- Al contrario, formaba parte de la epopeya del hombre para vencer y dominar a la naturaleza fuerte.- Era falta de comodidades, por la lucha por el progreso, con la gran esperanza de la mejora por el crecimiento de las expectativas económicas familiares.- Otra de las características benditas era la gran existencia de escuelas en la Colonia.- Observé que la distancia entre escuela y escuela, nunca excedía los 5 Km..- Las maestras venidas de Provincias mas pobres, constituían ramilletes de flores, que competían con las flores naturales de la vegetación nativa.- Vivían también en las propias escuelas, atrapadas, por la exuberancia de la naturaleza.- La relación con la población agrícola era muy buena. Unos aportaban a la cultura, y otros aportaban a la economía.- Los niños crecían en contacto con la naturaleza, en una vida sana, inocentes y sin contaminación maliciosa alguna.- Los maestros varones eran una suerte de sacerdotes laicos que asistían no solo intelectualmente a la colonia, sino también espiritual y moralmente.- El consejo familiar y matrimonial, era su fuerte.- La economía agraria, estaba en su mayor dimensión.- La yerba tenía buen precio para el colono, y el té era un cultivo reciente, que venía algo así como a agregar un obsequio a la economía familiar del colono.- El tung, era otro extra que llegaba a los bolsillos del colono para fortalecer su prosperidad.- Todo estaba basado en una Ley maravillosa que habían dictado en 1936, impulsada por los grandes pioneros de la Yerba Mate, encabezados por el Sr. Alfredo Beltrame, que pensaban no solo en sus manejos capitalistas, sino en la prosperidad de toda una población a la que llamaban la “gran familia yerbatera”.- Es cierto que tenía algún aspecto negativo, pero insignificante. El colono, a sí mismo no se llamaba como tal, sino que se auto titulaba como productor, soñando con formar parte de los capitanes de la industria capitalista.- Era un personaje de portafolio, y de Banco Nación, que era la Institución donde se cobraba el precio de la yerba, repartido en pagos de hasta cuatro y más veces en el año.- Eso sí, había dejado de ser el granjero autosatisfecho. Compraba la lechuga, la manteca, los huevos y los lechones, en el mercado de las ciudades. Agreguemos que estos productos no eran de cultivo misionero, sino que venían de las Provincias mas pobres.- “ De para abajo”, como se decía entonces.- Pero esta era una pequeña falencia enmarcada en la gran prosperidad que invadía la Provincia.-

Reinaba una verdadera paz social. No había huelgas, cortes de ruta, ni piquetes de ninguna naturaleza. Todo era expectativa y esperanza de futuro. El que vivía precariamente, trabajaba afanosamente esperanzado en mejorar su economía familiar. Los peones aspiraban a lograr tener su chacra propia, y dar así un salto en su economía familiar.- Podríamos decir que si hubiera un lugar mas parecido al Paraíso Terrenal, ese era Misiones.- La famosa 12236, arriba citada, arbitraba los mecanismos de la distribución de la riqueza y las ganancias, entre todos los estamentos de la familia yerbatera.-

Fueron pasando los años y con la conformación de la Estructura Orgánica de la naciente Provincia, comenzaron a aparecer los males. El surgimiento de las Instituciones Gubernativas Provinciales, trajo como consecuencia una tremenda burocratización.- Se quitaron los ojos de la tierra feraz, y se volvieron a los estamentos gubernativos.- Todos comenzaron a aspirar de un empleo oficial rentado, y sentados en un escritorio oficial, cómodo y con poco trabajo por delante.- Al amparo del calor de la política, que cuando Misiones era Territorio, tenía poca relevancia, la burocracia estatal creció a ritmos alarmantes.- Nadie quería ensuciarse en el surco, y todos aspiraban a ser empleados y funcionarios.-

La prosperidad del agro misionero se fue deteriorando. Este deterioro fue lento y paulatino pero a ritmo constante.-

Pero el gran golpe, artero, terminal, y definitorio todavía estaba por producirse.- Y cuando se produjo, lo fue como una consecuencia de la fiebre liberal, y desregulatoria que se enseñoreó, y reinó, en la llamada década del 90. Junto con la fiebre de las privatizaciones, se produjo la destrucción de la Comisión Reguladora de la Yerba Mate (CRYM), y el Mercado Consignatario de la Yerba Mate Nacional Canchada, que era su instrumento actuante.- Dicha Comisión, era el lugar donde dirimían sus diferencias los capitalistas molineros, los productores, todo ello, con la mirada puesta en la vida de los trabajadores o cosecheros.- Si bien el capitalismo hacía su negocio, y tal ves se llevaba siempre la mejor parte, el resto de la familia yerbatera participaba en los beneficios y llevaba una vida austera, pero digna.- Tal vez sin grandes lujos, pero sin privaciones ni estrecheces.-

En nombre del neoliberalismo se suprimió aquella bendita arquitectura económica, que había presidido el auge y el progreso de la Provincia.- Y caímos en la más amplia libertad.- Libertad del zorro en el gallinero, la definió un estadista de aquella época.-

No podemos afirmar, porque carecemos de pruebas si ese macabro experimento fue fogoneado e impulsado por alguien de Misiones.- Todo es una suposición que silenciamos porque no podemos probar.- Lo que sí, estamos seguros, es de quiénes fueron los que se beneficiaron con el nuevo experimento.- Los grandes de la pirámide yerbatera, comenzaron a hacer su agosto.- Los secaderos quedaron como el jamón del sándwich, entre los molineros o grandes comercializadores y los colones productores.- Es lo que pasa ahora.- No pueden pagar ni en la hoja verde, porque a su vez reciben poco beneficio del precio de venta de la canchada a los molinos y grandes comercializadores.- Y el colono quedó indefenso, y también asediado por los tareferos, a quienes les cuesta siquiera comer.- Pero como este último estamento tiene el apoyo de las grandes organizaciones obreras, puede ejercer fuerte presión sobre los colonos, que son los más perjudicados.-

Consecuencia de todo lo descripto fue el descuido de las chacras.- Los colonos no pudieron retener a los peones en las chacras, porque les era muy difícil pagarles.- Y esta gente emigró a las ciudades.- Así nacieron las “villas miserias” modernas, donde los ex campesinos viven una vida prácticamente inhumana.- Las changas no abundan, y la miseria se agranda.- Pero lo más grave es la vida de los niños.- De vivir una vida libre, y en contacto con la naturaleza en las chacras, ayudando a cuidar la vaca, los chanchos, y los pollos, pasaron a vivir en la calle de las ciudades.- De ser niños con ilusiones, pasaron a ser marginales.- La mendicidad en los semáforos, y en las proximidades de los bares y confiterías se hicieron moneda corriente.- Y sabemos que la calle es la maestra de todas las violencias, de todos los vicios, y de todas las porquerías.- De seguir así, estamos en peligro de perder toda una generación de misioneros.- Y aquí, en esto, hay que actuar urgente.-

So pretexto que era una economía dirigida, se anularon los beneficios de la Ley 12.236.- Ignorando , o lo que es peor, sabiendo y ocultándolo, se desconoció que aquel Régimen no era una economía dirigida, sino una economía regulada.- Sobre todo en lo que hace a la distribución de las riquezas.- Hoy, es urgente armar un régimen igual a aquel que presidió el progreso de Misiones durante muchos años.- La Nación debe poner el dinero suficiente para iniciar el capital necesario para que un mercado consignatario, financie el período de estacionamiento de la yerba, todo ello, bajo el régimen de prendas, que también funcionó.- Estimamos que es urgente y no se puede perder ningún minuto de espera.-

Pero lo más grave, y lo que más nos preocupa, puesto que va a ser difícil lograrlo, es el retorno de los obreros a las chacras.- Por el bien de sus hijos.- Quienes tienen a su cargo la conducción del poder deben ingeniarse en encontrar pronto el método para lograrlo.- Nosotros, los particulares, solo podemos emitir opiniones que no son vinculantes.-

Como aporte a lo que creemos puede ser un principio de solución, pensamos en los famosos planes “Trabajar” o “Jefas y Jefes de Hogar”, tan inoportunamente instalados, de dudosa moralidad, y difícil de salir de ellos.- Pensamos que esos planes, se podrían reglamentar, y establecer que los destinatarios sean solamente los jefes de hogar que viven en la colonia.- Descartando totalmente de todo beneficio a aquellos que se radican en las villas miserias de las ciudades.- Y así lo proponemos.-

Estimamos que si bien tiene sus inconvenientes, hoy en día vivir en la colonia, no es tan duro como lo era antes, puesto que la telefonía celular, tiene sus alcances, la electrificación rural es un hecho, y la televisión abierta llega a todos los rincones.-

Dr. Raul Venchiarutti

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