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Revista Convicciones

Convicciones 4 BIOGRAFIA DE UN ÉXITO - JUAN CARLOS RIOS

Convicciones 4 BIOGRAFIA DE UN ÉXITO -  JUAN CARLOS RIOS

Definitivamente uno no conoce a una persona, si no se detiene a conocerla. Las primeras impresiones siempre cuentan, pero en oportunidades son insuficientes y, éste es uno de los casos que hacen a la excepción de la regla. Juan Carlos Ríos, Intendente de Campo Viera, una localidad a menos de 30 kms de Oberá –otrora floreciente comunidad que crecía al ritmo del negocio tealero.

Desde nuestra aparición con las biografías de un éxito en la tirada de ésta publicación, hemos establecido que el factor común en las personas exitosas, es la CONVICCION con la que llevan a cabo sus objetivos y sus proyectos. Y esto no es menos en la figura de nuestro protagonista de hoy.

Campo Viera demuestra hoy ser un centro productivo lejano a consideraciones que se pudieran hacer respecto de la situación socio-económica que envuelve al “interior chico” de nuestra rica provincia.

Este hombre, sin conocimientos ni capacitación política previa, ha iniciado un modelo para armar; que concita la atención de figuras políticas reconocidas en el plano provincial y nacional; que es producto lógico de la utilización del sentido común: la “Socialización de la producción”, destacando la acción concertada que ha despertado en los interesados en desarrollarse económicamente a partir de una seria planificación política.

Juan Carlos Ríos no es simplemente sinónimo de Pisicultura (como si esto fuera poco). Pasen y vean:

...Hijo de un ex combatiente de la Guerra del Chaco Paraguayo que debió emigrar del Paraguay a causa de la “Revolución”, y de una chaqueña, Juan Carlos llegó a Misiones con su familia cuando contaba con 17 años. Nació en Quitilipi, Tres isletas (Chaco), y es el mayor de 9 hermanos. Las condiciones climáticas extremas que se vivían tanto con la seca, como con la lluvia, más el declive económico, obligó a los Ríos a abandonar su tierra nativa. Hubo que vender y dejar todo: el comercio y el arrendamiento de tierras para encontrar otros horizontes. Su padre decidió entonces afincarse en Misiones y no era “probar suerte”, era no fracasar. No había margen.

Aquí todo era distinto para el joven Juan Carlos. La ondulante topografía, la espesura del monte, la altura de los árboles de esta tierra que lo recibía le provocó los más intensos vahídos, que duraron hasta el obvio “aclimatamiento”. Todo lo que había aprendido en las tareas de campo en su Chaco natal, tuvo que replantearse, desde la “carpida” hasta el desmonte. Las diferencias eran notables inclusive en las herramientas de labranza.

El primer destino fue Oberá, y el producto de la venta de la propiedad chaqueña tenía que preservarse –y en eso el mayorcito de los hermanos era fundamental. Fue un gran sacrificio, pero más una gran responsabilidad. Fue la mano derecha de su padre, y junto a él, el sostén de su familia.

Juan Carlos posee el don de las relaciones públicas; es autodidacta de la vida y de un estilo de vida. Su inicio laboral tiene que ver con “Las treinta”, capitaneada por Enrique Urrutia; allí, –reconoce- aprendió mucho y, sumado a su perceptible espíritu independiente, también aprendió a “defender lo suyo”. Hasta hoy día dice no aceptar condicionamientos personales. Los toma pero no los acepta –nos señaló con firmeza.

Este transitar de la vida, de conducir la familia en circunstancias adversas, le otorgó una visión más clara de las cosas; pero la experiencia que lo empezaba a marcar definitivamente fue la desconfianza que provoca el prejuicio a toda persona que no se encuadra dentro de una determinada condición social. Esto no fue obstáculo sino estímulo y, con la misma manera en que hubo quienes confiaron en él, lo traslada a su propio personal.

LA EMPRESA Su gran conocimiento sobre motores de dos tiempos lo lleva lentamente a cumplir su principal objetivo –el de dejar de ser peón-, tarea que le duró un año entero para pasar a ser encargado de mantenimiento de motosierras; hecho por el cual Urrutia lo envía a sus eucaliptales en Corrientes. No desaprovecha la oportunidad, e intuyendo que su independencia económica se iniciaría en cualquier momento, decide aceptar el ofrecimiento del patrón de recibir como parte de pago (de los importantes honorarios en su labor en esos eucaliptales), las motosierras que se utilizaban para la tala de esos árboles. Los antecedentes laborales que se fue forjando, le valieron importantes ofertas para forestar y reforestar. Su despegue fue el Kiri, y durante tres años llevó adelante los proyectos forestales de los Wüst.

A partir de allí todo fue expansión personal con la compra de camiones y los obrajes lo acercaron a Campo Viera, donde pronto le fue bien el aserrío de madera, con lo cual monta su propio aserradero. Guillermo Gontek fue fundamental en esa etapa, ya que el metalúrgico ante el mercado ya hecho de los Ríos, no tuvo inconvenientes en financiarles las herramientas necesarias para el montaje de esa industria. El resto vino por añadidura.

...Ese ex combatiente de la guerra del Chaco Paraguayo que por la “Revolución” tuvo que abandonar el Paraguay; que desde el Chaco argentino vino a Misiones seducido por mejores perspectivas; que había depositado su confianza en su hijo mayor para que ocupe “su” lugar en la familia mientras tenía otras ocupaciones, veía como se cristalizaban sus proyectos: una familia integrada por hijos que traccionaban juntos, cada uno con herramientas de trabajo propios como principal capital y bienes particulares, y que crecían en forma organizada y ordenadamente. Claro que todo no eran rosas, hubo que aprender en campo arriesgándose si era necesario a salir perdiendo y, si esto sucedía, hacerlo siempre de buena fe. Era parte del aprendizaje. Tener y no tener: ...nunca aflojar era la cuestión, y obviamente, esa actitud y esa conducta siguen teniendo valor en las generaciones que se van dando.

LA POLITICA “A la política siempre la ví de afuera” nos comentó Juan Carlos. “Nunca me gustó el manejo de la política, y uno de los ejemplos de ello –nos decía- era que todo lo que no me servía (aserrín o leña) lo daba a quienes lo necesitaban (los oleros), pero nunca “a cambio de nada”. Algo para tomar en cuenta...

Todo comenzó en 1989 debido a su carácter también diligente, cuando aceptó la proposición de por lo menos oir lo que se le iba a proponer. Hasta ese momento ni se le había cruzado la idea de transitar el camino de la política. Tuvieron que convencerlo hasta de participar de las reuniones y, por su perfil distinto de cara a la sociedad, no sólo del PJ recibió ofertas electorales. A remo y a empujones lo metieron en política –recuerda. Todo estaba organizado por los vecinos y, ante esto, finalmente consiente ir como candidato a primer concejal en la lista del extinto caudillo justicialista Toto Duarte, quien perdiera la vida en un accidente automovilístico junto a su hija Guillermina luego de ganar las elecciones municipales.

Ríos debe asumir la intendencia en momentos en que la situación política de la localidad era tensa y agravada por un conflicto institucional que se iría solucionando de a poco. Estaba desilusionado a punto tal que volvería a casa con la finalización del mandato, pero la credibilidad que ganó entre la gente de su pueblo y el cariño que le demostraron, hizo que cediera al pedido de presentarse nuevamente a elecciones. Pero esta vez como candidato a intendente. Desde entonces existe un romance entre él y su pueblo.

LA GESTION ...”Cuando entré en política, siempre pensé que el municipio tiene que tener independencia y políticas propias” –nos refería, “y lo que se hizo es diseñar un programa local en todos los aspectos, que cubra tanto la necesidad como la oportunidad. Es así que nace el estratégico programa de las Microregiones Productivas. No paró un momento en su labor, (a diferencia de los otros jefes comunales), lo que abrió una brecha entre Campo Viera y los demás municipios adheridos, haciéndole entender que los intereses políticos “particulares” jugaron en contra de “la política” que debía desarrollarse a través de ese programa.

Según se puede interpretar, su gobierno tiene dos aristas bien definidas y con perfil propio: la experiencia personal de quien lo guía, y el respeto por los preceptos democráticos. “El gobierno es de la gente y las ideas son fomentadas por la participación de ésta, lo que sin dudas hace la diferencia” –argumenta. “En esta gobierno todos son parte de la gestión, sin exclusiones ni condicionamientos”, nos afirmaba.

Con la misma serenidad con la que nos atendió desde un primer momento, podían notarse las convicciones con que expresaba sus palabras: “Las Microregiones productivas son un programa revolucionario que indefectiblemente demuestra la creatividad y autonomía municipales, ya que sale del centralismo político y da la pauta un nuevo federalismo provincial, estimulando el verdadero rol del intendente”. “No haría falta más que sentido común para gobernar con sensatez, y lo sensato es ser participativo” –sentenció dando muestras de saber como socializar y motivar la producción entre todos los participantes.

Adentrándonos en este programa socializador, podemos decir que se realizó inicialmente con subsidios gubernamentales y complementado con fondos municipales, con el objetivo de hacer que se entienda y practique la diversificación productiva regional. La óptima administración de los recursos y el Consejo Federal de Inversiones son instrumentos vitales para llevarla a cabo. Pero no es todo...

El proteccionismo que establecido al respecto por el Estado Comunal esta basado en la defensa del negocio de todos los productores y la lógica confianza de éstos, como para apostar a otros proyectos como la ganadería. Los logros en esta materia son el crecimiento constante de la cantidad de cabezas de ganado en el municipio, visualizando autoabastecimiento en un futuro no muy lejano; mejoramiento genético con asesoría de instituciones de prestigio de San José y Montecarlo, y terneros que son muestra modelo para exposiciones del rubro, llegándose hoy a cuatro mil cabezas de ganado en la comuna ...pero tampoco termina allí: también se diversifica con cría de porcinos.

Por impulso municipal se han instalado 6 criaderos de cerdos con cadena de comercialización comprobada. Bromatológicamente la atención es total y permanente en todos los emprendimientos y lo que es más destacable, es que todos los productores están convencidos que son “verdaderos emprendedores” pensamiento logrado a partir de la capacitación y formación empresarial que les brinda el programa. La apicultura tampoco se ha dejado de lado. Juan Carlos Ríos nos expresaba que “el fideicomiso hace al productor protagonista de lo que comercializa...”

Consultado al respecto, nos manifestó: “No creo en la condición del cargo que ocupo...creo en el cargo que desempeño. Y esa es la óptica con la que llevo adelante desde siempre mis proyecto personales”. “No se cambia una situación pensando solo en cambiar de gobernante”.

Este es el Juan Carlos Ríos que damos a conocer, el que nunca fue afiliado a partido político alguno, el que se emociona visiblemente al hablar de su familia; el que acepta lo que le pasa por su ferviente FE, pero que no se sienta a esperar que las cosas “ocurran”; el que está convencido que la voluntad es sólo el origen de un emprendimiento, y que ante la pregunta de que si se había propuesto llegar al lugar que ostenta, nos responde: “No sé como llegué...sólo sé que todavía permanezco”; el que nos demuestra que la vida de Juan Carlos Ríos es una empresa. Humilde, Humana y exitosa empresa...

 

fotos en: http://www.dieminger.com/campoviera/campoviera.htm 

Walter Darío Bravo

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